me niego a convertirme en lo que me hirió

Es hora de darme fuerzas.

No puedo seguir esperando que el mundo me dé amor.

Eso claramente no va a pasar.

Y no puedo caer otra vez.
No quiero caer otra vez.
No merezco caer otra vez.

Porque tú sabes qué:

yo soy brutal.

Soy brillante.
Y no lo digo por decirlo.

Tengo una evaluación que lo prueba:
IQ de 143 y memoria en el percentil 99.

Soy amable.
Bella.
Cariñosa.
Amorosa.

Y maybe creo que el mundo es más bueno de lo que realmente es.

Pero, ¿sabes qué?

¿Qué tiene de malo mirar las cosas color de rosa?

¿Qué tiene de malo querer mirar las cosas con amor?

¿Qué tiene de malo no asumir, desde primera instancia, que alguien me va a hacer daño?

Sí, confío mucho.
Sí, siento mucho.

Pero ¿qué tiene de malo ser honesta?
Ser vulnerable.
Ser 100% quien yo soy.

Y honestamente,
de toda la gente que he conocido en esta vida,
creo que soy de las personas más honestas consigo mismas y con los demás.

Y no lo digo simplemente porque soy yo.

Lo digo porque yo decido, todos los días, ser yo.

Decido decir la verdad.
Decido no cambiar aunque me lastimen.

Porque, ¿sabes qué?

Estoy orgullosa de la persona que soy ahora.

Y el mundo ha tratado de apuñalarme con insultos que yo ni siquiera veo como insultos.

“Hablas peculiar.”

Claro.
Pienso más rápido de lo que mi boca puede sacar las palabras.

“Eres muy buena.”

Claro.
Porque yo no devuelvo el daño que me hacen los demás.

“Eres demasiado honesta.”

Claro.
Porque decido todos los días no mentir como hace tanta gente.

“Eres ingenua.”

No.

No es ingenuidad.

Es no querer pensar primero en lo malo cuando todavía existe la posibilidad de algo bueno.

Y toda la gente que me ha lastimado…

¿Tú sabes cuál es mi honest opinion?

Yo no pienso que sean malas personas.

Pienso que son humanas.

Solo que yo tuve la dicha de conocer su parte cruel.

Maybe el mundo piensa que yo puedo aguantarlo.

Maybe piensa que estoy acostumbrada.

Pero yo vi las cosas buenas.

Y si uno puede ver algo bueno en alguien,
yo me niego a pensar que esa persona está completamente perdida.

Son humanos creciendo.
Madurando.
Tratando de encontrar el camino.
Tropezándose.

El problema es que yo he tenido la mala suerte de ser lo que rompen cuando se tropiezan.

Y aun así,
a pesar de todo el maltrato que este mundo me ha tirado,
yo sigo decidiendo verlo brillante.

No importa cuántas veces me apuñalen,
yo nunca voy a decidir apuñalar para atrás.

Porque aunque a veces quiera,
yo sé que dentro de mí no podría.

Lo que alguien haga conmigo habla de ellos.

No de mí.

Y yo no voy a romper a otra persona porque alguien me rompió a mí.

Yo voy a seguir siendo yo,
no importa qué.

Yo soy brutal.

Soy inteligente.
Soy ambiciosa.
Soy sobreviviente.
Soy fuerte.
Soy bella.
Soy chistosa.

Y aunque el mundo me siga tirando piedras,
yo me voy a seguir levantando.

No me importa cuánto mal me hagan.

Yo no voy a hacer mal para atrás.

Y sí,
soy humana.

La rabia me ha querido ganar.

He querido vengarme.
He querido devolver exactamente lo que me hicieron.

Pero mi moral siempre termina ganando.

Porque al final del día,
alguien puede hacerme daño.

Y claro que me va a doler.

Pero traicionar mi moral sería hacerme daño yo misma.

Yo no sé qué el mundo tiene preparado para mí.

No sé qué carajo me está tratando de enseñar.

Pero si la lección es cambiar quién soy,
no me interesa aprenderla.

Que sigan viniendo los golpes.

Que sigan viniendo los puños.

Que el mundo intente romperme otra vez.

Porque prefiero que el mundo me apuñale mil veces
antes que ser yo quien se clave el cuchillo.

El mundo me puede apuñalar.

Yo aguanto.

Pero yo nunca voy a apuñalarme a mí misma.

Mi esencia y mi moral siempre van a ganar.