Me Libero

Mi Cabeza aveces se inventa momentos de fantasia.

Mi mejor amiga todavia no me ha vuelto hablar.

Y todavia no entiendo que hice para que se distancee de mi en especificamente

Lleva casi cuatro meses esto de no estar bien.

Hace tres semanas me dijo que la próxima semana me iba a escribir para hablar.

Eso nunca pasó.

Y honestamente, ya no sé qué pensar.

Parte de mí la adora y quiere entenderla. Quiere escucharla cuando esté lista para explicarme qué pasó.

Pero otra parte de mí se acuerda.

Se acuerda del abandono que sentí.

De los ataques de pánico.
De las noches llorando.
De los celos que sentía cuando veía que otros sí podían verla.
De lo mucho que sufrí.

La sufrí más que a un ex.

Me sentí en duelo.

Y cuando recuerdo todo eso, algo dentro de mí entra en modo protección.

Protección de que vuelva a pasar.

De que vuelva a desaparecer sin avisar.

De que me vuelva a abandonar y yo tenga que recogerme otra vez.

Ese dolor no se me ha olvidado.

Y cuando decidí dejar de sufrir por su distancia, empecé a estar mejor.

Me siento bien.

He visto cómo sería mi vida sin ella.

Algo que nunca había pasado.

Más de veinte años de amistad y yo nunca había tenido que imaginar una vida donde ella no estuviera.

Ella era mi hermana.
Era mi alma gemela.
Era mi constante.

Ahora no sé qué es para mí.

¿Un capítulo cerrado?

¿O alguien que, después de ser protagonista, se convirtió en un extra en mi libro?

¿Cómo alguien tan importante, tan esencial en tu vida, termina convirtiéndose en alguien del pasado?

A este punto siento que nunca me va a escribir.

Mis amigas me dicen:

Invítala a hacer algo. Ella quiere.

Escríbele. Ella quiere.

Pero ¿por qué yo tengo que hacer las movidas?

Ella fue quien me pidió distancia.

Ella fue quien me dijo que me escribiría cuando estuviera ready.

¿Por qué yo tengo que volver a coger el riesgo de su rechazo?

Otra vez.

Y otra vez.

¿Por qué yo?

Yo no quiero sufrir más por esto.

So decido soltar.

Decido soltar.

Liberarme de la duda.

Dejar de esperar un mensaje.

Dejar esto coger polvo como esos misterios que nunca tuvieron solución.

Lo suelto sabiendo que no hice mal.

Que fui leal.

Que fui buena amiga durante todos esos años.

Que quise arreglar algo que ni siquiera fui yo quien rompió.

Pero me niego a seguir dejando entrar dolores que ya no tienen dónde quedarse.

Me libero.

Y cierro este libro.

Y mientras lo cierro, por primera vez en mucho tiempo, siento algo diferente.

Empiezo a oler a libro nuevo.