Todo puede cambiar en un momento.
Y uno ni sabe qué mariposa murió para llegar a esto.
Estoy regresando a un patrón.
Pero no entiendo cómo regresé.
I always fall for love bombers.
Y lo peor de ellos es que cuando tiran la bomba, esconden la mano.
Y, ¿por qué yo fui tu víctima?
No sé si es mi necesidad de sentir amor, mi miedo al abandono o esta estupidez mía de pensar que nadie es realmente malo.
Siento que siempre me usan por mi cuerpo.
“Best sex of my life.”
Eso me dijiste.
Okay.
“Eres hermosa.”
“Yo no voy a mirar para el lado porque, ¿tú has visto lo que tengo?”
Okay.
Pero entonces, ¿por qué ya no me quieres ver?
¿Por qué todas nuestras conversaciones empiezan y terminan conmigo?
Siento que estoy hablando sola.
Estoy aquí, esperando que tengas una iniciativa. Una señal. Algo que me diga que todavía te intereso.
Me contestas.
Sí.
Y después desapareces.
La última vez que nos vimos, tú realmente no querías verme.
Peleamos.
Y yo, como pendeja por tener esperanza, pensé que todavía podíamos arreglarlo.
Pero la verdad es que te obligué a estar conmigo esa noche.
Me di cuenta en la mañana.
Cuando me miraste a los ojos y te llevaste lo único que me quedaba para entrar a ti.
Sé que esa noche fue nuestra última noche.
Pero no me lo quiero creer.
No quiero pensar que la conexión que teníamos no fue real. Que me la imaginé. Que existió más en mi cabeza que entre nosotros.
Yo sé que nos faltan montañas por conocer.
Pero, ¿así?
¿Así se quedó?
¿Sin siquiera llegar a la entrada para empezar a escalar?
¿Cómo he sido tan tonta?
¿Por qué siempre me creo todo lo que me dicen?
“Esta es tu casa.”
“Deja ropa aquí para que te quedes y puedas levantarte tranquila.”
“Va a ser nuestro perro.”
¿Por qué me dices cosas que me hacen empezar a visualizar?
¿Por qué me haces imaginar un futuro que se va a quedar exactamente ahí?
En mi imaginación.
Por esto no me dejaba acercar.
Por esto tenía miedo.
Y por idiota te mandé un pin para mi corazón.
Te di la ubicación exacta.
Y tú entraste.
Así mismo como todos los gusanos que han entrado a esta casa: comiste y me dejaste un hueco.
Pero nada.
Tú tenías que comer.
