Mis amigas ya deben estar cansadas de escuchar el nombre de este hombre. El inalcanzable.
Yo la cagué tan feo con este ser. Y ha sido el ser que no he podido sacar de mi cabeza, no importa cuánto trate. Cuántos cuerpos han pasado desde la última vez que sentí sus labios, y aun así, solo hace falta un olor que me recuerde a él para que vuelva a ocupar mi mente y mi corazón.
Yo no sé por qué me tardé tanto en darme cuenta de lo que sentía por él. Si desde que lo conocí de pequeña me encantaba. Cuando nos reencontramos, ya casi adultos, fue como si un amor de niños volviera a aparecer. Pero mi mente estaba en otros lados y yo no quería admitir que me daban mariposas cuando lo veía. So, hice todo mal por no admitirlo.
Cuando empecé a aceptar que me encantaba, ya era muy tarde. Ya él no me veía. Pero yo seguía viéndolo a él. Ignoré todas las señales de que él no quería estar conmigo, y ese dato me come por dentro. Querer a alguien que no te quiere para atrás es una de esas torturas silenciosas que una misma se inventa y después no sabe cómo apagar.
Él está con otra. Lleva ya mitad de una década con ella. Y yo sigo metiéndome en la cabeza que un día, maybe un día, nos volveremos a reencontrar. Que yo estaré sanada y él me volverá a ver con los mismos ojos de antes.
Pero eso nunca pasará, porque los ojos de antes nunca existieron. Yo todo me lo metí en la cabeza.
Yo me inventé una historia de amor completa y todavía se me hace difícil soltarla. Porque aunque aún tengo esperanzas de que nos reencontremos, yo sé que si algún día pasa, él solo me mirará con ojos de hambre y yo lo miraré con ojos de amor.
Esa es la triste realidad que no quiero aceptar, pero en algún punto espero poder hacerlo. Para ver si maybe, just maybe, me lo saco de la cabeza.
Porque no aguanto debilitarme cada vez que lo veo y no poder hacer nada. No aguanto que me lo mencionen, que me cuenten historias o cosas que él dice, porque vuelvo a ser esa niña pequeña con cero madurez y cero sentido de razón.
Lo peor de todo es que quisiera odiarlo, pero no puedo. Jamás he podido. Ni cuando le quería arrancar las greñas. Ni cuando me dijo que no quería estar conmigo y desapareció. Ni cuando, pocos meses después, estuvo con otra con mi mismo nombre.
Con mi puto mismo nombre.
Lo más cabrón es que también quisiera odiarla a ella por intervenir, pero ella no intervino. Yo solo fui una historia del pasado de él para llegar a ella. Fui una lección de vida para que él llegara a ella.
Y mientras ellos miran el futuro juntos, yo sigo mirando el pasado que nunca sucedió. Soñando con que algún día nuestro pasado sea suficiente para un futuro.
Maybe un día me levante y pueda mirar hacia adelante con alguien, como ellos lo hacen.
